Lydia Zúñiga
Bueno, me toca cerrar este año el blog de esta, nuestra querida escuela. Es un gusto y un honor poder tener esta oportunidad. Me puse a pensar mucho en este breve texto, ya que se me cruzaron un montón de ideas que pudieran acompañar estas letras. Así, mi asociación me lleva a pensar en la amistad. Este año, en particular, ha sido una oportunidad más para poder compartir, este nuestro campo, con colegas a los que hoy considero mis amigos. Eso, estudiar, trabajar, cartelear (si se me permite ese gerundio), hacer con nuestras pasiones y faltas, en compañía de los amigos, hace de este camino una experiencia amorosa y profunda.
La amistad en la historia del psicoanálisis, sin duda, ha dejado muchas huellas, desde las reuniones de los miércoles con Freud hasta las nuevas escuelas con las que convivimos hoy en día. Los efectos de estas amistades, las conocemos bien y marcan la historia del psicoanálisis mismo. Comenzando con Fliess, Freud en esa relación a la cual Octave Mannoni le atribuye el primer psicoanálisis de la historia, la primer relación transferencial y la causa de que Freud haya podido elaborar el duelo por la muerte de su padre que inauguró la obra psicoanalítica de Freud, es un gran primer ejemplo de los efectos que la amistad ha tenido para el psicoanálisis, nada más su misma invención. La relación con Adler, Abraham, Ferenczi, Stekel, Rank, Graf, Jung, Speilrien, Salomé, son algunos ejemplos de relaciones de amistad que, sin duda, han dejado huellas importantísimas en la formación y la investigación de Freud, teniendo efectos en Einstein, Weiss, Reich, Roman Rolland, Montessori, Jones, entre otros.
Para Lacan, las relaciones de amistad no se quedan atrás. Artistas, lingüistas, filósofos, antropólogos, músicos, médicos, poetas, literatos, matemáticos, políticos, Gloria, entre muchos otros, son parte fundamental no solo de sus aportaciones al psicoanálisis, sino compañeros de vida, de desvelos, de pleitos, seguramente de alguna que otra parranda que tuvo y sigue teniendo efectos. En general, ¿quién sino un buen amigo, para acompañarnos a transitar lo intolerable, en las tinieblas, en las alegrías y en los desencuentros? En nuestro camino por el psicoanálisis es insostenible ocupar un lugar clínico sin tener una vida, tengo la gran fortuna de haber encontrado aquí, amigos que no dejan de ser colegas y con quien compartimos indudablemente el amor por nuestra práctica y nuestro estudio.
Hacer escuela es un constante posicionamiento, es una apuesta a hacer con la diferencia, y, es algo que se lee muy rápido pero, hacer escuela es y ha sido de las experiencias más lindas y de las más complejas que he vivido. Ha sido un honor, queridos compañeros, poder convivir con ustedes, agradezco la escucha, la compañía, el buen humor, las discusiones, los momentos álgidos y la oportunidad de hacernos preguntas de manera genuina y seguir caminando. Ser parte de ésta, nuestra escuela, es un gusto y un placer. Gracias a todos por seguir compartiendo.
¡Felices Fiestas!
