-¡¿Poética apócrita?!-

Al final

Nos crearon la tierra y el cielo, nos hizo la noche y el día, nos armaron los elementos secos y húmedos, los fríos y los calientes. Todo estaba en orden y completo. Pero el hombre se dijo y creó a dios a su imagen y semejanza. Después se dividió la varona, y hubo a quien culpar, ex-pulsados, pavimentaron el mundo con palabras, asfaltaron lo natural, y seguimos secando pozos los padres de Adán.

¿Sabes dónde se encuentra el peligro?

Conocí a una fiera solitaria. Amaba el quehacer de las musas, su cuerpo era tallado por la agitación cotidiana, su alma era sensible y avispada, de andar calmo, pero seguro y su mirada certera y visionaria. Era ella, feroz sin crueldad, intrépida sin prisa, era ésta, peligrosa sin ser dañina, seleccionaba no la presa sino la compañía, elegía.

Madre

Quise escribirte, me alcanzó para no olvidarte. Quise amarte por siempre, de esto sólo fueron unos años. Aún te recuerdo con cariño, he olvidado mucho de lo nuestro. Creo saber todavía como hueles, ya no sé a qué sabes. Me gustaría creer que ya no estoy en ti, empero, aquí me tienes, escribiéndote, grabándote, para olvidarte.

Fanta-ser

Fantasía es que no ocurra lo que crees que quieres. Sucede una idea edulcorada, que también gusta, pero es inexistente.

De tanto idear ensoñaciones diurnas, un faro del deseo surge, sin embargo, no por anhelar profusamente, se da un paso concreto a lo querido.

¿Es un vicio, una quimera, una veleta, el fantasear? Si bien es viento fresco, y respirar es la base vital, más acerca una mirada débil a la verdad, que el perenne revolotear.

Contigo al despertar

Me interesa decirte en silencio, me atrae que tu imagen fulmine, que los actos griten, que sea el movimiento y no el audio el que profiera. Hoy, hablar, no es para mí, sino que con mis manos cante sobre tu cuerpo, que tus gatos sientan mis cuidados con mis hombros y los tuyos, al estrecharnos juntos con ellos en medio. Todo esto porque amanezco un día más en tu compañía, te contemplo, me embeleso, siento que te amo, al estar callado y no despertarte, aunque ya me urge tocarte, sin sonidos, alcanzar tu beso. 

¿A qué se dedica un fantasma?

Cuando ellos se van, pueden deambular por donde sea, ya no hay el límite del cuerpo, ya no se mueven con el planeta, con los ritmos humanos, con ninguna necesidad vital, no hay otros que los acompañen, al quedarse estáticos, el sistema solar los deja de inmediato, vagan por doquier del universo, sin peso, sin prisa, sin materia, sin interés, son movilidad relativa, partícula, testigos silenciosos de lo interestelar, lo mismo atraviesan una estrella, que una galaxia, sin tiempo, a-espaciales, son referentes fijos de la expansión, el universo es el que los recorre, son boyas del perimetro, son la sombra del volumen, no son, no están, nosotros viajamos de ellos, y aunque nos alejemos a la velocidad de los astros girando, no perdemos contacto-recuerdo con su vida que terminó, y con su línea que demarca nuestra frontera.

Mañana la muerte, hoy la vida

A ti, se dedican flores, distancia, recuerdo

Pues no estás, nos faltas, te queremos. 

Cuán atractivo es tu cuerpo blanco, 

Tu evanescencia, tu idea, tu desacierto. 

Aunque el cadáver nos dé desconsuelo. 

Y contigo, por otro lado, el cuerpo es cierto

Está vivo, nos da la alegría y todo es hoy. 

Mientras más te pienso, te abstraigo, 

Más te pierdo; eres sensación actual,

compañía, perfume y movimiento.

¿Qué importa?

Con dificultades respiro, la carne pesa y no se puede incorporar, el ánimo atento pero entristecido. Es una mañana blanca, fría, húmeda y nublada, es un día sin oración, sin esperanza, acaso de temor. Son varios a mi alrededor que desempeñan sus funciones, hacen su día de otra manera, hasta sonríen, en mí, la seria astringencia no me deja ni pasar saliva. Se me seca la gana, se me humedecen los ojos, hoy no hay paz. Me acecha el tormento, llegará el dolor, se deja entrever una amargura, pero nada de eso ocurre, solamente es el sinsentido de la cotidianidad el que me agobia ¿qué habré de invocar y despertar para moverme hoy, tras saber la importancia de nada? 

Esta tierra vieja

Sabía que merecía mucho, que me habían educado para ser más. Cuando llegué a esta tierra estéril, pobre y lejana, me sentí perdido. He pasado muchos años en esta, y me divertí, amé, vi crecer a mi familia, a veces fue duro y otras fue maravilloso. Ahora que a ellos ya no los tengo aquí, la tierra ya no me parece sino entrañable, cercana y valiosa, es lo que tengo, donde verdaderamente viví, un rincón del recuerdo, un nicho del ayer, he de partir, pero mientras tanto es un lugar que aún me abriga y me enseña que sigo aquí.

Canto a Dramena

Adolorido ni paso dado fraguado, escarpa de incertidumbre, su manojo claro en térrea confianza, subendica postra, de mantines escarpea la tonanza, la le lo fiero correcto, interbuta con clérida e insoluta, a cuya pertreme, savadanza, escordúndula y tramor, la pesquisa no falta. Cántico irrertreso, fábula remansa, corneja iridescente, escritura que deja vaga. Y es que tu corpa zomba, negra, fraca, no podemos dejar de arrangonarnos, tu insistes en ser cifrada.

Universal y particular

Vine para poder contar, que se puede ver caer las gotas cada vez más lento, que que el verde sigue siendo el color favorito de la tierra, que los animales no están enfermos de conciencia, y que el aire es el préstamo del ímpetu que pago ahora que me voy, y puedo hacerlo porque pude contar y ahora olvidar, eso caracteriza al todo, nada hay de lo que hubo, mientras haya marca solo puede ser algo. 

La Muerte y el Cuerpo de mi Madre, Dios y lo que el Otro quiere, la Falta y lo Real

Hay no lugares de los que nada se sabe, con anti objetos ambiguos, no hay respuestas de estos, su ausencia de luz, de conocimiento, su silencio, los hace agujeros negros locales e íntimos, no es que estos no lugares traguen, sino que no dejan de no dar respuesta, no hay en estos masa, energía, tiempo o espacio, son abstractos, interiores, posibles, y profundos sin retorno. De estos, acaso escurra desear.

¿Él supo cuando murió?

Algún día, tal vez sentiré o sabré que muero en esos precisos momentos, es posible que, en estos, diga algo, recuerde mi vida, o me aflija, o me deje de importar algo, pero ya no veré, oiré, pensaré, dejará de haber peso, dolor, latir y respiración, tampoco ya los necesitaré, habrá inmersión de lo que fui, en nada, acaso el contacto absoluto con la ausencia, habré estado, en esos momentos ya no. Tal vez, porque también puede ser que no me entere ni de la transición, y de repente, de no estar en la consciencia, pase nada. 

Brillo y murmullo

Puede ser que importe más la luz que el sonido, puede ser que esa nos deslumbre y a la vez nos deje enceguecidos. Y que grite la vista y el oído quede enmudecido. Pero cuando los ojos se cierran, se deja de ver fascinado. Los murmullos hacen del arroyo, un río; las palabras hacen de lo escrito, altavoces; las frases hacen jingles, rolas, himnos. Y no es que el ruido articulado del lenguaje no haya estado. Es que por fin calla la visión y arriba el sonido.

Vela

La luz y la flama de la vela se extingue, no hay frío, viento o algo que las contrarreste, inexplicablemente se disminuye, se apaga, y al aún no halló el motivo de su final. Tampoco es que quiera avivarla y mucho menos volver a encenderla, tal vez la vela no se apaga, me acabo yo, y no hay anima, yesca, chispa, pedernal o fuego para mí, en esta oscuridad que inicia. 

 Deseo retornar


No hay suavidad que acompañe el recuerdo honesto del pasado infantil.

Y el confort de la remembranza está hecha de mendacidad.

Decirse claramente quiere el deseo niño.

Pero la vergüenza adulta lo acalla ensordecida.

Se quiere volver a la novedad, se quiere volver a no saber, aunque no se llega ahí forzando nada.

Sino administrando la sorpresa cotidiana, admitiendo la diferencia como belleza, y la muerte como verdadera causa.

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