El psicoanálisis y la universidad

Juan Capetillo

En México la relación entre la universidad y el psicoanálisis es muy estrecha desde los inicios de esta práctica en el país. Los primeros psicoanalistas mexicanos son universitarios, como no podía ser de otra manera; algunos de ellos, destacados universitarios.

 Fromm, cuando acepta la invitación para instalarse en México, en 1950, llega directamente a la UNAM, para esto, tuvo que hacerse alguna maniobra a fin de que la legislación universitaria no le prohibiera dar clases dado su estatus de extranjero, no había problema para esta operación: sus huéspedes principales eran altos funcionarios de la Facultad de Medicina y de instituciones del sector salud, vinculadas a la universidad. A partir de ahí el llamado psicoanálisis humanista de Fromm sentó sus reales en la Universidad Nacional en el enclave conocido como: Instituto Mexicano de Psicoanálisis A C. (IMPAC) en el que se formaron varias de las generaciones de frommianos que poblaron el territorio mexicano.

Los fundadores de la Asociación Psicoanalítica Mexicana (APM), por otro lado,  formados en el extranjero en asociaciones psicoanalíticas, a su regreso,  varios de ellos se incorporaron como profesores universitarios, transmitiendo el psicoanálisis; en tanto que fueron rechazados en Medicina por sus ex – maestros, para entonces ya frommianos, se refugiaron en la Facultad de Psicología, extendiendo su activa presencia hasta las postrimerías de los años setenta, cuando empezaron a ser desplazados por los conductistas o alguna otra de estas, digamos, corrientes que pululan en las facultades de psicología de México. Mientras estuvieron ahí, enseñaban psicoanálisis en cursos de licenciatura e impulsaron una maestría en psicología clínica, que, si bien no apuntaba a la formación de analistas, sí constituía una estación de paso para la formación en el Instituto de la APM.

Se trató en realidad de dos modelos de relación del psicoanálisis con la universidad; el primero, más distante de los principios establecidos en la respuesta dada por Freud, desde 1919, a la pregunta de  si debía enseñarse el psicoanálisis en la universidad: sí pero nunca con miras a la formación de psicoanalistas, ésta corresponde a las Asociaciones, -Escuelas desde Lacan-,  la universidad no tiene competencia para ello; se trata de nociones freudianas que Lacan formalizará a partir de la teoría de los cuatro discursos. Los frommianos sí se formaban en la universidad, con calificaciones y todo. Los analistas de la APM, que eran identificados en ese entonces como: los ortodoxos, cabe decir que sí lo fueron  con respecto a las líneas trazadas por Freud en el tema que nos ocupa.

A principios de la década de 1980, en consonancia con los años en que se efectuaba la recepción de Lacan en México, se formó la Maestría en  Teoría Psicoanalítica del Centro de Investigaciones y Estudios Psicoanalíticos (CIEP), institución que no ha sido suficientemente valorada en cuanto a su impronta en la historia reciente del psicoanálisis en nuestro país. Cuando surgió y durante todo su desenvolvimiento contó con una férrea y tenaz oposición de uno de los dos grupos lacanianos que actuaban en el espacio psicoanalítico mexicano: el grupo de la École Lacanienne de Psychanalyse (ELP) quienes argumentaban que el CIEP pervertía los fundamentos mismos del psicoanálisis al transmitirlo en un organismo inscrito en el discurso universitario, aunque aceptaban, supongo que de buena gana, solicitudes de análisis de quienes estudiaban en este espacio caracterizado como transgresor de la norma.

Uno de los efectos directos e indirectos de la presencia y actuación del CIEP y su maestría ha sido la proliferación, en distintas partes del país, de diplomados, especialidades, maestrías, doctorados,  armados completamente en las directrices del discurso universitario,  que han contribuido tanto a la expansión del psicoanálisis -considerada nociva, por algunos, desvirtuadora- como a mantener viva la discusión sobre la relación del psicoanálisis con la universidad en todos los aspectos que puede comprender,  particularmente el, muy polémico, relativo a la formación de los psicoanalistas.

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