De-función, Acto y Poesía.

Irvinn Cano Lecona

“Nosotros mismos somos desconocidos para nosotros mismos:

Esto tiene un buen fundamento. No nos hemos buscado nunca,

¿Cómo  iba a suceder que un día nos encontráramos?

Con razón se  ha dicho: “Donde está tu tesoro, ahí  esta tu corazón”.

Nuestro tesoro está donde se asientan las colmenas de nuestro conocimiento.”

Friedrich Nietzsche en La genealogía de la moral.

Comienzo con él epígrafe de Nietzsche por dos elementos que llaman mi atencion, el primero de ellos el des-conocimiento, pues abre una búsqueda incesante de poder explicar la existencia propia, lo segundo que viene es la analogía que plantea en relación a las colmenas, pensando estas en estructuras que dan forma o lugar a lo que apunta a llamar conocimiento y donde se asienta este, si bien I. Blauberg en el diccionario de filosofía define:

“estructura (del latín structura: estructura) es un modo relativamente estable de organización de los elementos de un sistema. Mientras el concepto de sistema abarca los mas diversos aspectos de un objeto completo integro, es decir, su estructura, su composición, modo de existencia, forma de desarrollo, etc., ante todo destaca un momento: de la permanencia y la estabilidad de ese objeto, gracias al cual conserva su calidad al modificarse las condiciones externas o internas.”

Ahora bien, para el psicoanálisis en primera instancia dice Helí Morales habría un tríptico, el trauma, el síntoma y el fantasma, los dos primeros tendrán un enlace mas estrecho anudado con las representaciones fantasmáticas, pues si bien estas representaciones remitirán a un lugar de manera primaria a lo que Freud (1856-1839) llamará la escisión del sujeto, justamente por que en ese lugar es que se des-compone, mas aún, se des-conoce, es a partir de esta escisión traumática que se remite al lugar de la falta, en donde lo que se juega con las representaciones, son fuerzas intrínsecas entre la destrucción y la misma posibilidad de construirse, un paso mas de des-conocimiento y conocimiento.  

Es en esta dupla donde aparece un remanente, que permite una forma, un hacer-se, aquí lo complejo, el “ser” ¿qué con el ser? Jean Beaufret (1907-1982) menciona: “el ser no es nada de ente, no es ningun ente y por eso se lo llamaba nada” pongamos en juicio esto, el ente seria aquel objeto de elección en donde algo se le deposita, ese algo que se le deposita, serán aquellas figuraciones fantasmaticas, que se desdoblan del lazo entre el trauma y el síntoma. Dicho de esta manera la función que se anuda respecto al fantasma es eso del ser, puesto que esta del lado del fantasma, es que se le des-conoce, pues solo se conoce en tanto se le representa pues es ahí donde algo se le deposita de manera atemporal, en este depositarse aparece el sujeto, etimológicamente la palabra “sujeto” proviene del latín subjectus que significa “poner debajo”, 1.adj. que está sujetado, 2.adj. expuesto o propenso a algo. Eh aquí un punto central sujetado a la temporalidad, anudando este trípode antes mencionado síntoma, trauma y expuesto por el fantasma.

Vayamos a Freud en “análisis terminable e interminable” (1937)  plantea que la experiencia de la terapia psicoanalítica, va de librar a un ser humano de sus síntomas, y por ende este trabajo es demasiado largo, pues los esfuerzos e intentos de que la duración de los análisis fuera mas corta, no sin que hubiese un resto en que la medicina abordaba las neurosis y sin que pasara sin menosprecio, hablándonos de manera particular en el esfuerzo de Otto Rank en su texto El trauma del nacimiento (1924), sin embargo no resistió, por la prisa de la vida norteamericana, es decir que el tiempo marco una linea importante para el establecimiento de la duración del trabajo de la terapia psicoanalítica.

Seguido de esto Freud abrirá el problema técnico, pues el problema es pensar un final o termino de análisis, y cito:

“el análisis ha terminado cuando analista y paciente ya no se encuentran en la sesión de trabajo analítico.”

Planteando así dos condiciones, que la paciente ya no padezca a causa de sus síntomas, superado angustias e inhibiciones, y la segunda que el analista juzgue haber hecho consciente lo reprimido, para no repetir procesos patológicos, pensando que de no ser así hablar un análisis imperfecto a diferencia de uno terminado, y prosigue planteando que de otra manera el termino podría pensarse desde un punto en el cual se alcance un nivel de normalidad Psíquica absoluta, para así mantenerse de manera estable.

Si bien regresemos al punto en donde se define la estructura pues abre un punto de discusión tal con referente a lo que plantea Freud, si el termino de un análisis es mantener una estabilidad, es la misma forma en que la estructura permea las modificaciones ulteriores mismas de las fuerzas intrínsecas en juego, la temporalidad define una marca que dispone una condición referida a la mortalidad, esta genera una brecha sobre el saber acerca de las cosas y la verdad fundada en ellas.

Para Lacan en el seminario del acto psicoanalítico, el saber no será el conocimiento, pone en cuestión dos posiciones el saber-vivir y el saber-hacer, para poder plantear que la diferencia entre estas dos apertura  pensar una lógica, a que lógica se refiere a la lógica de lo inconsciente, postulando de esta manera que el campo de la poesía como un saber-hacer permite desdeñar aun mas el problema planteado con respecto a las posiciones que se adoptan, un poco antes en ese mismo seminario Lacan dirá que el psicoanálisis al igual que la poesía eso hace, hace algo, es decir que un análisis hace algo, con ese saber, un saber que mas bien esta ligado a la lógica del fantasma, pues este a diferencia de la poesía esta implicado profundamente al sujeto, a un sujeto puesto en acto, un acto de decirse, en este acto de decirse se instala un acto donde pueda inscribirse, merece el nombre de acto en tanto algo de eso menciona: fulano de tal Psicoanalista. Pero esa instalación no desmesura la problemática, eh aquí algo importante pues al igual que la formación del yo estorba, así mismo el ser, pues no hay un ser del psicoanalista en tanto el ser solo es una relación fantasmática, desmentir esta relación implica que algo pueda sostenerse y/o soportarse, lo que resulta en de-función, volviendo al epígrafe en des-conocimiento, pues el tesoro del que habla Nietzsche, es un tesoro de la miel que hay en un colmenar de posiciones respecto al otro.

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