Poesía y surrealismo

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La poesía es lenguaje mediante el cual lo inconsciente habla. Si bien el escritor tiene en ocasiones un plan estructurado, una intensión y un sentido que quiere transmitir al lector, esa voz habla a través de las palabras y las construcciones poéticas.

Como en la escritura automática, propuesta y llevada a cabo por el padre del surrealismo, André Bretón, la cual era una manera de asaltar las “minas del inconsciente”, para hacerse de un discurso poético que rebasara el orden estético, social o moral establecido. Consistía en transmitir tal cual surgían las ideas del pensamiento, sin reflexionarlas y sin tener un tema preciso, y plasmarlas directamente a un texto o poema. Estas frases procedían directamente de lo inconsciente y no tenían coherencia lógica entre sí. El surrealismo, de acuerdo con el primer Manifiesto surrealista de 1924, es un “Automatismo psíquico puro, por cuyo medio se intenta expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral.»[1]

André Bretón explicaba que esta técnica estaba justificada en el hecho de que el sueño tenía una “realidad objetiva” y ejercía a su vez una gran influencia en la “realidad consciente objetiva”.[2] Mediante la escritura automática, el yo del poeta se manifestaba “libre de cualquier represión”, dejando crecer el poder creador del hombre fuera de cualquier influjo restrictivo.

Según Breton, la poesía adquiere un papel privilegiado en el trabajo surrealista, pues deberá crearse al dictado de un pensamiento libre de toda vigilancia ejercida por la razón. De ahí surgen diversas técnicas para registrar de forma incontrolada, libre, los estados de ánimo, los impulsos profundos. Se produce así una liberación del lenguaje con respecto a los límites de la expresión lógica. En un poema surrealista, se entremezclan objetos, conceptos y sentimientos que la razón mantiene separados; aparecen asociaciones libres e inesperadas de palabras, metáforas insólitas, imágenes oníricas y hasta delirantes.[3]

El psicoanálisis se introduce en Francia a través del arte, particularmente por vía de la literatura y la pintura. La teoría freudiana sobre los sueños y su interpretación, la idea de un inconsciente como trasfondo de acciones y pensamientos, la aceptación de una visión ampliada de la sexualidad, fueron adoptados por el discurso literario, el cinematográfico y de la plástica en la creación de la “psicología” de personajes, en la plasmación de imágenes que desafiaban una lógica racional, en la escritura. Además de Breton, recordemos a Buñuel, a Dalí, a Paul Éluard, cuyas producciones han tenido gran trascendencia en el mundo del arte. Y en México a Frida Kahlo, Remedios Varo, Leonora Carrington en la pintura y a Octavio Paz en las letras, como ejemplos de la impronta surrealista.

El discurso psicoanalítico encuentra en el surrealismo una puerta de entrada a la cultura francesa, mientras el mundo médico se había adherido a una visión estrictamente terapéutica del psicoanálisis. El joven Lacan recibe el influjo de las propuestas surrealistas en el momento en que se hallaba trabajando sobre su tesis de la paranoia, al encontrarse con un texto de Dalí de 1930 que hablaba sobre el tema, en la revista El Surrealismo al servicio de la Revolución, el cual, de acuerdo con Elisabeth Ruodinesco, “iba a permitirle a la vez romper con la doctrina de las constituciones y pasar a una nueva captación del lenguaje para el terreno de las psicosis.”[4] Años atrás, Lacan había entrado en contacto con los textos freudianos, uno de los ejes que le permitiría empezar a pensar acerca de la paranoia.


[1] Bretón, André. Manifiestos del surrealismo. Madrid, Visor Libros, 2002. 

[2] La escritura automática de André Bretón, [http://www.andrebreton.galeon.com/].

[3] Gregorio Prieto. El surrealismo en la literatura. La escritura automática, [http://bitacorapsicologiaiesgregorioprieto.blogspot.mx/2009/05/el-surrealismo-en-la-literaturala.html].

[4] Roudinesco, Elisabeth. Lacan. Esbozo de una vida, historia de un sistema de pensamiento. Bs. As., F. C. E. de Argentina, 1994, pág. 57.

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