Las IV Jornadas de la Red Americana de Psicoanálisis en Oaxaca

Victoria Leal

Las IV Jornadas de la Red Americana de Psicoanálisis en Oaxaca, los próximos 19, 20 y 21 de abril del 2018, a juzgar por su Programa serán abrumadoras pues los títulos de sus Ponencias son radicales y críticos de la cultura que hoy vivimos. No podré asistir, pero ya imagino lo que podría escuchar, no en vano esos provocadores títulos se debaten entre la vida y la muerte. Médicamente diría que necesitamos cuidados intensivos. Los niños son llamados arbitrariamente “discapacitados”, ¡hágame usted el favor! A dónde vamos con niños marcados de ese modo, espero no se lo crean y muestren todas sus enormes capacidades. ¿Qué haremos además, en esta civilización cuando lo in-civilizable va en aumento, pues la cultura muestra su insuficiencia? ¿Las tecnologías por su parte gozarán en nosotros con adminículos insertos en nuestros cuerpos? ¿Dónde comienza la paz si no es por casa? Preguntas enigmáticas. En/red/dados es lo cifrado en ésta Ponencia magnífica que muestra la violencia global sin sangre, además de una minúscula vida como espectadores. Y cuánto de imaginario nutre a las homofobias, para debatirse ante un tercer sexo y la homoparentalidad, desde la lógica y la política. Me pregunto, cuán lejos/cerca de la violencia se hallan las Escuelas de psicoanálisis. Y los tatuajes sobre el cuerpo que no logran inscribir lo que se desea y así, proliferan sus mil y una formas. Y claro, la pasión amorosa no puede ser y estar, sino entre Eros y Tánatos, ella es ése intersticio. Y al final… decidir la muerte, claro que sí, con todo derecho. Lo Real de la música y de la cultura, registro peliagudo/inabordable y sin embargo las Jornadas todas se sustentan en él, mostrado quizá más en lo grotesco y lo siniestro de la cultura, con su sexo y su política en las modalidades de goce del hombre contemporáneo. Modalidad que deviene extrema e inaudita cuando la violencia a cielo abierto no es otra que el feminicidio y la crueldad. ¿Acaso se trata de una cierta ley y un consecuente deber en la cultura de la culpa? Porque no vivimos sino la cultura en el malestar extremo, junto a la insoportable levedad del significante. Volvemos sobre el lugar del padre en la sociedad actual, para producir (cuando bien nos va) autobiografías, novelas y testimonios. Pues, ¡qué difícil es devenir sujeto! Podríamos quedar atrapados en la muerte por el consumismo, a menos que logremos el resurgimiento por amor…

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