Asbel Hernández
En un congreso en el que participé el año pasado abrí con un epígrafe de Einstein a propósito de un tema que vengo trabajando desde hace tiempo: la crueldad humana y nuestros alcances en ese terreno. Einstein afirma: “La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver qué pasa”. Escribir sobre la crueldad es hablar de nuestra propia crueldad, de los alcances de aquellos que hacen el mal, de quienes miramos y preferimos dar vuelta a la página, minimizar o simplemente negar la materia oscura de la que estamos hechos como humanos. Nadie está excento. Escándalo. Generalización, podrían decir. Desesperanza, cruda realidad, también. Y mientras tanto pensemos, actividad sobrevalorada y atribuida a lo humano. ¿ La guerra se piensa? ¿La crueldad?, ¿La violencia? Sentarnos y ver lo que pasa no es una opción. De allí que escribir o participar con unas cuantas líneas en un blog es una posición contraria. Vivimos en un tiempo donde el racismo, clasismo, guerra económica, territorialidad, migración, despojo, guerra con armas y un etcétera que nos implica como sujetos humanos e inhumanos. ¿La apuesta por una horizontalidad es una opción?
La apuesta por una horizontalidad en un grupo humano tiene sin duda una raíz anti- sometimiento, pensar nuestras raíces, la relación con los símbolos de conquista, actos de apoderamiento y territorialidad son necesarios para repensar nuestro presente. Inevitable volver a “Los condenados de la tierra” de Franz Fanon, una obra clásica de la descolonización y otro que lo antecede: “Piel negra, máscaras blancas”, (1952), en éste Fanon abre con un epígrafe de su maestro Aimé Césaire, el cual retomo: “Yo hablo de millones de hombres, a quienes sabiamente se les ha inculcado el miedo, el complejo de inferioridad, el temblor, el arrodillamiento, la desesperación, el servilismo”. Si bien habla de la colonización, incluye sin duda a hombres y mujeres. La decolonización, un tema a retomar, sobre todo es necesaria una decolonización de pensamiento sobre todo lo que implica el sometimiento, el servilismo, la idea de pertenencia entre los sujetos, incluso en los amantes y sus alcances llevados a la intimidad. Sin duda hay que volver a Fanon. Conquista y conquistado. ¿Existen métodos de conquista en los terrenos amorosos? Caer rendida, rendidos a los pies del otro. Los significantes: conquista, domesticación, intimidación, ese miedo inculcado, el complejo de inferioridad, el temblor, el arrodillamiento, la desesperación, el servilismo, todo ello insiste para pensar una de las deudas que como sociedad tenemos: los feminicidios. Nos implican a todos. El tema está presente, demasiado presente(…) “Los condenados de la tierra”, un título, un presente…
