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Los re-condenados de la tierra y la crueldad…

Asbel Hernández

Los Europeos nos han relagado teoría, paradigmas, pensamiento y mucho más. Como psicoanalistas tenemos herencias, el psicoanálisis es un regalo vienés y una continuidad de un francés que retoma el pensamiento vienés y nosotros, como mexicanos, latinos que ejercemos una clínica de lo particular, cada uno desde su intimidad en el consultorio, cada caso nos lleva a repensar y ejercemos el psicoanálisis con todas las diferencias de nuestra época sin negar el origen desde un México que respira esperanza con un movimiento importante en su gobierno y por primera vez con una presidenta.
Quiero dejar clara una posición. No creo que los discursos de odio o extremos nos lleven a algún sitio: ¿mujeres contra hombres? ¿Hombres contra mujeres?, ¿mujeres contra mujeres?, ¿Blancos contra negros? ¿Negros contra blancos ¿pobres contra ricos, ricos contra pobres?, ¿heterosexuales contra homosexuales ¿homosexuales contra lesbianas? ¿Lesbianas contra transexuales? ¿Lenguajes inclusivos que a la vez excluyen? ¿Son los lenguajes inclusivos un tema político? Y podría seguir. Las generalidades tampoco nos harán avanzar. Como sociedad somos parte de un constructo que nos está llevando a algo que es Peor que la Guerra, título del libro de Daniel Goldhagen, quien propone que hay algo que es peor que la guerra y nos habla de: genocidio, eliminacionismo y una continua agresión entre humanos y naciones. Para que se dé una guerra deben de existir minimas condiciones donde ninguno de los 2 bandos esté en desventaja para defenderse, cuestión que no es así en lo que estamos viviendo en el mundo. Esto podríamos aplicarlo desde lo particular a lo general. Goldhagen nos habla de practicas eliminacionistas que siguen presentes (2010) y plantea que quien elimina a otro, la mayoría de las veces ese otro nunca representa una amenaza. Freud planteaba en tres ensayos que “la moción cruel proviene de la pulsión de apoderamiento” (1915) ¿Quien pretende apoderarse de alguien, conquistarlo, despojarlo, eliminarlo, no es acaso parte de ese proyecto eliminacionista pero en lo individual?
Sabemos que cuando la palabra no tiene lugar aparece el acto: de nuevo el feminicidio. Deuda pendiente. Habrá que pensarnos desde lo individual en ese hecho, como sociedad, como cultura, cada cual desde la trinchera que le toque. Somos parte. Mirar, ver suceder los hechos es cerrar los ojos ante la barbarie que respiramos cada dia y aunque suene repetitivo: estamos implicados. Pensar sigue siendo una resistencia en un presente acelerado, un grupo de sujetos que no tienen tiempo de cuestionar su implicación en el mundo. Escribir es una posibilidad de pensar y miranos allí, de cerca, de nuevo: El arte, un espejo del pensamiento.

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