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Comentario sobre el poder, análisis y parálisis.

Imagine all the people, leaving life in peace, you may say I’m a dreamer… Cantaba John Lennon. Estos días de vacaciones me he recetado “El poder, una bestia perfecta”, de Foucault. Una serie de entrevistas que le hacen en función de la política. Varias cosas puedo extraer de su lectura, pero en particular dos situaciones llamaron mi atención: No es lo mismo Karl Marx, que el marxismo, dice el profesor francés por un lado. Y la anestesia y la parálisis que provoca Foucault con sus análisis de las dinámicas de poder por el otro lado. Es que algún entrevistador le dice a Foucault eso, que sus análisis del poder son criticados porque provocan parálisis y anestesia; a lo que el investigador francés responde, no negando el juicio del que es objeto, sino preguntando: ¿Para quién son parálisis y anestesia estos análisis? Para los marxistas, para aquellos que están plegados a los dogmas del partido y sujetos a la voluntad de las burocracias partidistas. Para aquellos que apuestan por un cambio de lo social a partir de movimientos de masas e intervención de las instituciones. Es que, por ejemplo, Louis Althusser, buscaba la palabra de Marx en su verdad más prístina; pero, ¿no acaso eso, por más que Althusser busque desmontar los aparatos ideológicos de estado, la ideología que desde el poder se permea a la escuela, la prisión y el hospital, es una aplicación de un poder desde la palabra de Marx? Esto es marxismo, y no Marx, que no es lo mismo. Porque una cosa es lo que Marx propuso e investigó y otra cosa es aquello en lo que la filosofía marxista derivó. Históricamente es visible como el pensamiento de Marx terminó operando del mismo modo que los aparatos ideológicos de estado del capitalismo burgués, pero en varios lugares que profesaban, o profesan, como la URSS o Cuba, un pensamiento marxista. Marx, en cambio, buscaba desmontar las relaciones de producción, los modos de producción, en función de remover la alienación del proletariado y así generar consciencia. Y claro que estos modos de producción ejercen un poder, desde el capital hasta el obrero; pero las relaciones producidas por las dinámicas de poder calan mucho más hondo. Ejercemos el poder y somos objeto del poder constantemente; no por no ser capitalistas o neoliberales de derecha, votantes de MORENA o militantes de izquierda, quedamos exentos del ejercicio del poder tanto subjetiva, como objetivamente; en los diferentes lugares en los que se ejerce, que puede ser nuestra posición clínica, el lugar del analista, o en la escuela, el hospital o la cárcel. Con nuestras prácticas ideológicas utilizamos el poder y somos usados por el poder sin darnos cuenta. Es por esto que, desde nuestros lugares particulares, singulares, buscamos pensar, como y con Foucault, la forma en la que somos ejercidos por el poder y lo ejercemos. Es así que hay parálisis y anestesia en estos análisis. Porque no se trata de un movimiento de masas para cambiar el estado y las instituciones de donde parte el poder, en un movimiento de masas que sostiene la agenda de una burocracia partidista, sino de analizar nuestras dinámicas de poder por las que estamos atravesados; en la medida de lo posible, someter a la ideología que nos envuelve, cegándonos, a un análisis singular. Tal vez esto sea una apuesta más marxista que el marxismo que opera en muchos partidos. ¿Hacemos esto, llevamos este análisis de nuestras ideologías hasta sus últimas consecuencias? You may say I’m a dreamer, yes I am, but I’m not the only one…

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