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La política delirante de Egolandia y la farsa en medio de la pandemia

Dr. Fernando Quezadas Morales

Tener no es signo de malvado, y no tener tampoco es prueba de que se halle la virtud

Silvio Rodríguez

La izquierda y la derecha, son dos manos del mismo cuerpo. Más valen las ideas que las ideologías

Pedro Rosenblueth Pardo

Nunca he tenido ninguna militancia partidista, ni tampoco me he sentido representado por ningún partido político, en medio de una disputa nacional, atizada por el encono de lucha de clases que se promueve desde el púlpito presidencial, siento la misma repugnancia por las mafias de los políticos, así como por los criminales del orden común.

En las pasadas elecciones voté en contra de los criminales y ladrones de la dictadura partidista del PRI y sus alianzas repugnantes con otros partidos y no me arrepiento por eso, la única alternativa realmente viable en aquel contexto para lograr sacarlos del poder era votar en favor de AMLO, y esto lo hicimos muchos mexicanos hartos de los asesinatos, latrocinios y perversidades. Apostamos por fragmentar a la concentración de poder absoluto de estas agrupaciones políticas, corriendo el riesgo de fracasar, pero corriendo el riesgo. La concentración de poder de este grupo criminal y su impunidad, es un agravio terrible contra todo el pueblo de México. Fuimos muchos mexicanos agraviados, que por diversas razones sumamos esfuerzos con la esperanza de que las cosas cambiaran.

 Le siento un amor profundo a mi país, y deseo una justa distribución de las oportunidades, para que cada quien desde su esfuerzo, pueda acceder a mejores condiciones de vida. Permanecer indiferente, frente a la injusticia social y la humillación colectiva, no es mi posición.

Por supuesto que esperaba mucho más de López Obrador que lo que está haciendo, él se movió de lugar, porque prometió cosas muy distintas a las que está haciendo, y no me gusta nada que frente a la crítica constructiva, se muestre sordo, ciego y necio y descalifique a todos sus interlocutores críticos, no con argumentos, sino con el desprecio de quien se siente el único inmaculadamente honesto, diciendo: “son parte de la mafia del poder”, “son conservadores y neoliberales”, “son fifís que han perdido sus privilegios”, “son los corruptos de la derecha”, “no voy a caer en provocaciones”, “son traidores a la patria”, “son feministas conservadoras”, etc. Recurre a la salida fácil de descalificar a quien lo interroga, y así evade abiertamente las preguntas, para luego desmentir la catastrófica realidad, por ejemplo: frente al veloz retroceso galopante general de la economía nacional, ante la caída del PIB <Producto Interno Bruto> indicó: “que no le importa mucho que no haya crecimiento en el país, puesto que, los parámetros con los que se mide, fueron mediciones que se usaron en el periodo neoliberal y que él tiene otros datos, puede ser que no se tenga crecimiento, pero sí desarrollo y bienestar”[1]; bajo esta desmentida de la realidad económica del país, basada en los parámetros que utilizan los economistas en todo el mundo, propone una realidad aparte, ahora el indicador alternativo al PIB, será una delirante propuesta metafísica, “que medirá el bienestar del alma y la felicidad”[2]. Porque en esta realidad psíquica singular del presidente, “el pueblo de México está feliz, feliz, feliz”[3]. Así que nuestro santísimo presidente, impone desde el púlpito presidencial una fantástica realidad aparte, es más, es tan escandalosamente grotesca su distorsión de lo que ocurre, que en medio de la gestión de la pandemia del COVID 19, comenzó afirmando a contracorriente de lo que ocurría en todo el mundo que: “hay que abrazarse, no pasa nada”, mientras en todo el planeta se implementaban estrategias de confinamiento, medidas extremas de higiene, se promovía el uso de tapabocas y se desplegaban diversas estrategias sanitarias. En este contexto de incertidumbre, miedo generalizado, y crisis social sanitaria frente a la propagación del coronavirus, en un gesto abiertamente disparatado, exhibió como “escudo protector” sus artificios mágicos: su “detente”, sus imágenes religiosas que le sirven de “escudo protector”. Pero el colmo fue cuando en una de sus homilías mañaneras frente a la hecatombe económica, la quiebra de miles de empresas, la pérdida de millones de empleos, la violencia galopante, el crimen gobernando las calles y regiones enteras de la República y el miedo generalizado, nuestro discordante presidente nos muestra como mira esta coyuntura, como la ideal, para así dar por abolido el modelo neoliberal e implantar su fantástico y enloquecido “nuevo proyecto”, y nos sorprende afirmando, sin anestesia, que la pandemia “le vino como anillo al dedo, para afianzar el propósito de la cuarta transformación”.

 << Ésa es la dirección de su Proyecto delirante de Nación, aunque suene increíble, AMLO estima que todos los esfuerzos de nuestros ancestros mexicanos a lo largo de la historia de muchas generaciones, están manchados por el mal y la corrupción, hay que destruirlo todo, para luego empezar desde cero y purificar la República >>

Sólo a partir de esta lógica delirante apuntalada en una certeza absoluta, podemos entender sus actos y su discurso. Por eso no cede un ápice frente a la crítica, y procura la concentración del poder absoluto en su persona. El culto a la personalidad de López Obrador es paradójicamente la raíz de la corrupción de este gobierno, solamente su honesta mano santa e inmaculada podrá “salvar a México” y distribuir el presupuesto público directamente, López Obrador afirma que él es quien va a salvar México, y habla abiertamente de su identificación con Jesucristo: “Me van a criticar, pero lo voy a decir, miren: ¿Por qué sacrificaron a Jesucristo? Porque lo seguían por defender a los humildes, por defender a los pobres. Esa es la historia real, entonces que nadie se alarme cuando se mencione la palabra cristianismo, cristianismo es humanismo… Todas las religiones tienen ese propósito, el humanismo, el amor al prójimo, ésa es la justicia social…” (26/oct/2019) Los seguidores de Jesús son los cristianos, porque ellos creen en “Cristo”, que en hebreo quiere decir < el Mesías >. De ahí que el historiador Enrique Krauze con aguda ironía lo haya denominado como el Mesías tropical. Paradójicamente López Obrador es un ultraconservador, que confunde el ejercicio del poder ejecutivo con un apostolado en una teocracia, e impone su concepción moral cristiana muy particular, sobre todos los ciudadanos de la República, transgrediendo abiertamente la Constitución.

“Judas Obrador. Comer en la mesa del pobre para dejarlo morir de hambre, es la misma traición de Judas a Cristo. El apóstol tropical que fundó una escuela de pordioseros para hacer negocio con la fábrica de pobres. Es un ladrón sin máscara, que le robó al pueblo el último costal de esperanza. Aún así, hay quien lo defiende, como Caifás al Iscariote, pero el rincón más profundo del infierno, está reservado para los traidores. México es oficialmente un experimento fallido y tendremos que volver a fundarlo. Mi lengua será la espada y mis palabras penetrarán las rocas. Yo soy Pedro, discípulo de Jesús.”

Pedro Rosenblueth Pardo

Y sí, lo que exhibe AMLO es un delirio paranoico mesiánico en acto. Por eso sostiene una certeza absoluta en todo lo que hace, bajo esta lógica paranoica, podemos entender su apología de la pobreza, generalmente encendida y vehemente, al punto de afirmar que para que no existan los contrastes de clases sociales y entender la austeridad republicana, hay que dejar de ostentar lujos: “No consumir de manera enfermiza. Si ya tenemos zapatos, ¿para qué más? Si ya se tiene la ropa indispensable, sólo eso. Si se puede tener un vehículo modesto para el traslado ¿por qué el lujo?”[4]. Bajo esa lógica enloquecida y ese fanatismo mesiánico, cómo es imposible acabar con la pobreza, entonces hay que acabar con todos los contrastes, es decir, si todos estamos jodidos, luego entonces, no habrá pobres. López Obrador para fortalecerse a sí mismo, necesita destruir a los demás. Por eso el Proyecto lopezobradorista avanza en la medida en que se destruyen instituciones, quiebran empresas, o se quebrantan acuerdos internacionales de construcción: del aeropuerto, de energías limpias y al mismo tiempo no hay apoyos para la cultura, los científicos, los artistas, los médicos, ni hay inversión en nuevas tecnologías. Tampoco hay respeto por la biodiversidad, las selvas o los bosques y se promueve el retorno al uso de combustibles fósiles como en su proyecto del tren maya. Por si esto fuera poco, se promueven los abrazos a los criminales y se les amenaza con acusarlos con su mamá y su abuelita, en otras palabras, se les garantiza impunidad absoluta para que sigan haciendo lo que les venga en gana.

El presidente está tan ensimismado en su soberbia disparatada, que anunció la venta de boletos de la rifa del avión presidencial, el mismo día que se convocó al paro nacional de las mujeres el 9 de marzo, cuando tuvo que enfrentar la gigantesca ola de críticas en redes sociales y medios de comunicación, que acusaban su desprecio y falta de interés por la lucha en contra de la violencia, los feminicidios y los abusos de género, declaró: “Ni me dí cuenta, ni tenía en mente que el lunes era lo del paro que se promueve en el movimiento feminista”. En relación a las críticas afirmo: “son un grupo de feministas conservadoras y groseras vinculadas a un partido”. El día 8 de marzo millones de mujeres y niñas marcharon en todo el mundo para repudiar la violencia, luchar por sus derechos y pedir por la igualdad de género, y el día 9 se convocó a un movimiento generalizado de protesta feminista en México #UnDíaSinNosotras, un día sin mujeres, un movimiento mundial y nacional sin precedente, y el presidente declara que <no se dio cuenta, que no lo tenía en mente>, y que las críticas por su desprecio provienen de <feministas conservadoras>, ¿existen feministas conservadoras?, ¿así, que cualquier mujer que disienta de la opinión presidencial y lo critique, es feminista, conservadora y grosera vinculada a un partido de derecha?

En esa lógica discordante y absolutamente autoritaria, todos los días se inventa una conspiración o se escoge un enemigo real o imaginario, es decir, “un perseguidor”, llegando a la afirmación radical y totalitaria de “o se está a favor o en contra de la cuarta transformación”, como si México fuera una teocracia, una tribu o una secta que tiene que aceptar la palabra de un solo hombre como ley, eso no es más que una falsa disyuntiva absolutamente fanática y enloquecida.

Y considero que las cosas no van a cambiar en México, a menos que nos hagamos responsables y salgamos de nuestra comodidad, para aprender a discutir con inteligencia y respeto, sin denostar ni ofender al otro porque piense diferente y sin menospreciar al otro porque no soporto lo que me dice, eso sólo exhibe fanatismo, dogmatismo e ignorancia de Egolandia, donde vive ahora nuestro santísimo presidente, por la soberbia de creer que la mayoría del pueblo votó por su proyecto delirante y no contra la dictadura criminal bipartidista. Y la Egoland, donde viven quienes actúan igual que él del lado de la ultraderecha -por la soberbia, el menosprecio de los demás, el desprecio por la biodiversidad, el amor al dinero y al poder por encima de todo, que es la fuente del extravío de su existencia -no son más que la otra cara de la misma moneda-.

No soy chairo, ni fifí, esos adjetivos clasistas que exhibe el presidente son vergonzosos. Se queja del clasismo y el racismo, y en su altanera ignorancia, menosprecia a los empresarios, los periodistas, los intelectuales, las mujeres y todo aquel que lo critique. Seguiré siendo libre pensador y mi espada será mi escritura, para combatir a cualquier político que pretenda concentrar el poder absoluto, que embriaga y corrompe a cualquiera que pertenezca a la mafia del cártel de los políticos. Precisamente por eso, es indispensable fortalecer la República y la división de poderes, así como todas las instituciones independientes que controlen la concentración de poder en grupos o personas; porque los hombres enloquecidos, ya sean paranoicos o perversos siempre estarán tentados por el poder, y buscarán controlarlo todo, para ejercer su locura delirante o perversa de control totalitario; <<homo, homini lupus>>  “el hombre es un lobo para sí mismo”, afirmaba Thomas Hobbes, para referirse en una metáfora, al animal salvaje que el hombre lleva por dentro, que lo lleva a ejercitar actos ominosos y canallas en contra de su propia especie. Evidentemente la única manera de lograr que surjan alternativas de gobierno que no sean totalitarias, delirantes o perversas, es evitando la concentración del poder en un pequeño grupo o en una persona.

Ciudad de México 31 de julio 2020


[1] https://www.eluniversal.com.mx/nacion/politica/la-mananera-responde-amlo-con-otros-datos-por-pib

[2] https://www.milenio.com/politica/amlo-ademas-del-pib-se-medira-bienestar-del-amlo

[3] https://www.animalpolitico.com/elsabueso/pueblo-feliz-amlo-datos-inegi/

[4] http://puentelibre.mx/noticia/amlo_rueda_de_prensa_austeridad_republicana_mexico_2020/

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