Cecilia Sánchez
Modernidad es una palabra que siempre está en boga, cada uno tiene diferentes apreciaciones sobre este concepto, desde la perspectiva capitalista, se la puede referir al uso desmedido de la tecnología y la dependencia de los medios de comunicación, que busca a través de diversas formas el “bien-estar” de los sujetos, y su sometimiento a este mundo globalizado; hacerlo prisionero de necesidades ficticias que le provean de una imagen a tono con esta modernidad, esto se puede conseguir a través de cirugías para parecer como algún personaje de moda, medicamentos milagrosos para curar cualquier padecimiento, vestimenta que hace pertenecer a este mundo global, etc.,. Todo esto a través de la oferta y la demanda en donde se vende al mejor postor la mercancía.
Ante tal situación sólo es posible pensar a un sujeto que está plagado de una serie de ideas, imágenes, palabras que le indican lo que debe pensar y hacer, pues en este mundo global ya todo esta dicho, escrito y se vive feliz esperando la muerte.
El psicoanálisis brinda una posibilidad otra de replantear las cosas desde la subjetividad; permite a los sujetos reconocerse y resignificar su historia a través de la palabra y el proceso de análisis. Hacer consciente lo inconsciente, quienes recorren este camino son sabedores de todo lo que implica este acto en el que emerge el sujeto del inconsciente
Nestor Braunstein en relación con el sujeto señala que “se da a un lenguaje, una cultura, a un lugar para el de sancionado por la imposición un nombre propio a través del cual será reconocido y habrá de reconocerse. Nombre propio que es también en su materialidad significante, el lugar de confluencia de regla, expectativas e identificaciones anticipadas desde el otro”, esto conlleva a pensarse como sujeto desde el lugar que se ocupa en la escuela, la sociedad, la familia o trabajo.
